miércoles, 10 de diciembre de 2014

Sueño invitado: De viaje


Hoy tenemos otro sueño invitado, también de Algo Montalvo (algomontalvo.blogspot.com.es). De nuevo, gracias por el aporte.
Según me estuvo explicando, este sueño podría tener significado. Por ejemplo, la biblioteca representa el conocimiento y las señoras mayores representan la experiencia. Como dije, no suelo creer en estas cosas, pero no está mal tener varias perspectivas (también hay que decir que los sueños de este hombre suelen ser muy simbólicos, casi como una obra literaria, lo cual me fascina).

Tenía que ir a algún sitio por unos papeles. Mi padre me llevaba al Metro o Cercanías.
El lugar parecía estar lejos porque aparte de eso, cogía un autobús y el tren.

Recuerdo todo el viaje, yendo en el transporte mirando por la ventanilla y pensando.
Llegaba a un edificio cuyo aspecto no logro recordar. Era un edificio público.
Entraba en una especie de biblioteca y me atendían dos mujeres de pelo canoso y corto, y de piel tersa sin demasiadas arrugas. Además una de ellas llevaba un jersey fino negro de cuello de cisne, falda vaquera de tubo y botas camperas.
Al pensar en ellas no diferencio sus caras porque se me parecen, aunque eran dos personas distintas y no iban igual vestidas.

Me entregaban un par de documentos que había ido a firmar. Mientras leía y preguntaba a la mujer que mejor recuerdo, ella estaba sentada en frente de mi al otro lado del escritorio. Recuerdo que detrás había algún cuadro típico de bibliotecas o consultas. Bromeábamos un poco y hablábamos algo mientras leía y firmaba.
También mencionábamos la impresora y algo sobre la salud.

Cuando terminé de rellenar una de las hojas, y para no perder tiempo, le decía que fuera mirando si me había dejado algo. Me cayó bien.
Entonces vino la otra mujer, y de pronto yo lo veía a unos 3 metros de distancia mientras me sentía estar rellenando los papeles.
Ellas hacían algún comentario sin importancia sobre el tiempo o algo similar. Y la que había llegado a la habitación tenía los brazos en jarra mirando hacia la gran ventana que había justo detrás desde donde yo "observaba", en diagonal a ella.
De pronto sigo sentado con la hoja y una de las mujeres (con la que me había quedado al principio), con los ojos claros y los pómulos marcados me dijo:
"Me ha gustado este rato contigo -(yo le decía que a mi también)- porque aunque no lo parece, estoy jodidilla. Muy jodidilla". Justo me despierto.

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