jueves, 4 de diciembre de 2014

Sueño 11: Mi fiesta de cumpleaños

Fecha del sueño: 04/12/2014

Es probablemente la fiesta de cumpleaños más extraña de la historia.
El sueño transcurre en dos años, pero solo en los dos días de mi cumpleaños.
El primer año estaba yo tranquilamente en mi casa ese día. Mi planificación para la fiesta era simplemente invitar a unos amigos, no muchos, y hacer la celebración en mi casa. Todo ocurrió con normalidad y no fue un cumpleaños muy especial, aunque no estuvo mal.
Al año siguiente, recuerdo que iba caminando por la calle con unos amigos, no recuerdo quiénes ni cuántos. Nos dispusimos a entrar en un edificio. Una vez dentro me vi en un salón enorme y muy iluminado. El suelo era de color marrón anaranjado y estaba algo inclinado en la entrada. Mis padres estaban allí, y también amigos suyos. Las amigas de mi madre me felicitaron, di las gracias y fui a hablar con mi madre. Resulta que toda la fiesta la había organizado ella pero con la mala suerte de que había invitado a muchísima gente, la mayoría de la cual ni siquiera conocía. Yo tenía claro que los amigos de mis padres no pintaban nada en mi fiesta, una fiesta de jóvenes. Pero fue una gran sorpresa.
Cuando llegó todo el mundo, aquel recinto se llenó casi por completo. Éramos más de 100 personas en total sin exagerar. Calculo que no conocía ni a la mitad. Sin embargo, a los que conocía les saludé y formamos un grupo ya que, si yo no conocía a los demás, imagínate ellos. Algunos extraños se presentaron y resultaron ser simpáticos, uniéndose así al grupo. Mis primos estaban allí, pero hay algo que me llama la atención ahora que pienso en ello, y es que de mis amigos actuales no había ninguno. A muchos de los que conocía eran personas que hacía años que no veía, antiguos compañeros de clase, etc.
Mientras estaba hablando con mi primo sobre toda la gente que allí había, entraron los invitados especiales. Nosotros los llamábamos payasos, pero no eran payasos infantiles, sino más bien parecían actores de circo que iban a hacer un espectáculo (de hecho había un enano también).
Hay que decir que había muchísima comida, tanta que aún iba a sobrar con todos los que éramos allí.
En un momento determinado estábamos mi primo, un individuo que no conocía, un amigo y dos o tres chicas charlando durante un rato y comiendo. De repente a una de las chicas le dio un mareo y no se podía tener en pie. En ese momento dije “eso va a ser que te ha sentado mal algo”. Entre mi primo y yo la cogimos uno por cada lado y la llevamos a una especie de cuarto pequeño en el que había un telefonillo. Resulta que aquel lugar tenía 4 plantas y la 4ª era una enfermería. No había ascensor, por lo que teníamos que ir por las escaleras. Al llamar contestó una mujer, le explicamos lo ocurrido y nos abrió una puerta, la cual daba directamente a las escaleras.
Los demás pisos eran también salones muy grandes, pero estaban desiertos y a oscuras. Casi daban miedo. Finalmente llegamos al último, donde no vi más que un pasillo que rodeaba una sala en la que había un amplio escenario y muchas butacas.
Las luces se encendieron y apareció todo el mundo que antes estaba abajo. Era otra sorpresa-broma. La chica confesó que en realidad no se encontraba mal, y yo deduje que ahí no había ninguna enfermería. Me la jugaron bien, pero me reí. Después de todo era mi cumpleaños. Mientras repartían aún más comida (unas pizzas enormes) nos fuimos sentando mientras esperábamos que los invitados especiales actuaran.

Después de todo aquello me lo pasé bastante bien.

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