martes, 15 de noviembre de 2016

Sueño 25: El día en que lo perdí todo

Fecha: 08/10/2016.
Estaba en un buen momento de mi vida: me encontraba estudiando la carrera que de verdad quería, tenía buenos amigos e incluso me gustaba una chica.
Un buen día, asistí a un evento universitario muy importante. El lugar del mismo era un salón de celebraciones enorme, el cual disponía de una terraza aún más grande (tenía hasta jardines), donde me encontraba yo junto con un grupo de amigos y compañeros, y donde fácilmente cabían todos los alumnos de mi universidad y sobraba espacio. Todos íbamos vestidos de etiqueta.
En un momento dado, hubo un conflicto entre un grupo de personas. Conocía a uno de ellos de vista y había tratado con él alguna vez; además, tenía una buena opinión sobre él. Al parecer estaba a punto de desatarse una pelea bastante seria (con peligro de muerte), así que decidí intervenir en defensa de este chico. Sus acompañantes y él aprovecharon para alejarse, pero los contrincantes no querían dejar que se fueran, de manera que se dedicaron a buscarlos durante toda la noche.
Recuerdo que traté de enfrentarme al grupo de los agresores, advirtiéndoles de que se marcharan y no buscasen más problemas, pero estaban tan ofuscados en su persecución que, a pesar de mis empujones, me ignoraban todo el rato. No recuerdo haber peleado contra ellos, pero por lo que pasó a continuación, debió de ser así, y por las consecuencias deduzco que seguramente fue una lucha muy fuerte. Antes de que acabase la noche, me encontré con el chico de antes, el cual llevaba puesta una peluca de mujer para que no le reconociesen. Tras bromear con él por su apariencia, le advertí seriamente que se fuese de allí, ya que si le encontraban le iban a reconocer igualmente. A pesar de haberle defendido, no me agradeció ni volvió a hablar conmigo nunca más.
Poco después, a causa de aquel altercado, me llegó un comunicado de la universidad informándome de que quedaba expulsado (como he dicho, no recuerdo qué pasó que fuera tan grave como para llegar a ese punto). Para poder acceder a cualquier carrera, tenía que hacer de nuevo Selectividad en la próxima convocatoria, y si no lo hacía, tendría que realizar las reválidas, ya que esa era la última convocatoria y además no disponía apenas de tiempo.
Poco a poco, mis amigos se fueron separando de mí. El último que se fue de mi vida fue porque había comenzado a ignorarme. Paralelamente, la chica hacia la cual tenía sentimientos resultó que ella también los tenía por mí. Sin embargo, cuando al fin conseguí tener algo con ella, me dio la noticia de que se marchaba a otro país a trabajar, con lo cual no seguimos juntos.
Recuerdo que después de aquello, conocí a otra chica que estuvo tonteando conmigo y yo, con la esperanza de olvidarme de la que se había ido, le seguí el juego e incluso llegamos a acostarnos más de una vez. Pero eso no me hizo sentir ni siquiera un poco mejor, así que dejé de verla.
De esa forma, me quedé completamente solo. Sin nadie con quien hablar, sin nadie a quien amar... Los días pasaban y yo simplemente estaba tumbado en el sofá, sin saber qué hacer. Me sentía totalmente vacío por dentro. “Lo tenía todo: la carrera que quería, buenos amigos, a ella... y ahora no tengo nada... No tengo nada...”, pensé. En ese momento comencé a llorar y es justo cuando me despierto.

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