Fecha: 08/10/2016.
Estaba en un buen momento de mi vida: me encontraba estudiando la carrera que de
verdad quería, tenía buenos amigos e incluso me gustaba una chica.
Un buen día, asistí
a un evento universitario muy importante. El lugar del mismo era un
salón de celebraciones enorme, el cual disponía de una terraza aún
más grande (tenía hasta jardines), donde me encontraba yo junto con
un grupo de amigos y compañeros, y donde fácilmente cabían todos
los alumnos de mi universidad y sobraba espacio. Todos íbamos
vestidos de etiqueta.
En un momento dado,
hubo un conflicto entre un grupo de personas. Conocía a uno de ellos
de vista y había tratado con él alguna vez; además, tenía una
buena opinión sobre él. Al parecer estaba a punto de desatarse una
pelea bastante seria (con peligro de muerte), así que decidí
intervenir en defensa de este chico. Sus acompañantes y él
aprovecharon para alejarse, pero los contrincantes no querían dejar
que se fueran, de manera que se dedicaron a buscarlos durante toda la
noche.
Recuerdo que traté
de enfrentarme al grupo de los agresores, advirtiéndoles de que se
marcharan y no buscasen más problemas, pero estaban tan ofuscados en
su persecución que, a pesar de mis empujones, me ignoraban todo el
rato. No recuerdo haber peleado contra ellos, pero por lo que pasó a
continuación, debió de ser así, y por las consecuencias deduzco
que seguramente fue una lucha muy fuerte. Antes de que acabase la
noche, me encontré con el chico de antes, el cual llevaba puesta una
peluca de mujer para que no le reconociesen. Tras bromear con él por
su apariencia, le advertí seriamente que se fuese de allí, ya que
si le encontraban le iban a reconocer igualmente. A pesar de haberle
defendido, no me agradeció ni volvió a hablar conmigo nunca más.
Poco después, a
causa de aquel altercado, me llegó un comunicado de la universidad
informándome de que quedaba expulsado (como he dicho, no recuerdo
qué pasó que fuera tan grave como para llegar a ese punto). Para
poder acceder a cualquier carrera, tenía que hacer de nuevo
Selectividad en la próxima convocatoria, y si no lo hacía, tendría
que realizar las reválidas, ya que esa era la última convocatoria y
además no disponía apenas de tiempo.
Poco a poco, mis
amigos se fueron separando de mí. El último que se fue de mi vida
fue porque había comenzado a ignorarme. Paralelamente, la chica
hacia la cual tenía sentimientos resultó que ella también los
tenía por mí. Sin embargo, cuando al fin conseguí tener algo con
ella, me dio la noticia de que se marchaba a otro país a trabajar,
con lo cual no seguimos juntos.
Recuerdo que después de aquello, conocí a otra chica que estuvo tonteando conmigo y yo, con la esperanza de olvidarme de la que se había ido, le seguí el juego e incluso llegamos a acostarnos más de una vez. Pero eso no me hizo sentir ni siquiera un poco mejor, así que dejé de verla.
Recuerdo que después de aquello, conocí a otra chica que estuvo tonteando conmigo y yo, con la esperanza de olvidarme de la que se había ido, le seguí el juego e incluso llegamos a acostarnos más de una vez. Pero eso no me hizo sentir ni siquiera un poco mejor, así que dejé de verla.
De esa forma, me
quedé completamente solo. Sin nadie con quien hablar, sin nadie a
quien amar... Los días pasaban y yo simplemente estaba tumbado en el
sofá, sin saber qué hacer. Me sentía totalmente vacío por dentro. “Lo tenía todo: la carrera que
quería, buenos amigos, a ella... y ahora no tengo nada... No tengo
nada...”, pensé. En ese momento comencé a llorar y es justo
cuando me despierto.

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