martes, 19 de abril de 2016

La esperanza. Parte 3: Tu verdadero valor

{2ª parte aquí}




    La pregunta aparece de nuevo: ¿quieres vivir? Respondo que sí, pero no sé cómo. Entonces la luz se hace más intensa. Comienzo a cambiar mi punto de vista, se abre un abanico de posibilidades en el horizonte.

    Si otros consiguen ser felices en sus vidas, ¿por qué yo no puedo? La respuesta es simple: sí que puedes. Pero has estado tanto tiempo encerrado en ti mismo, lamentándote por tu vida, huyendo, sumido en esa agobiante oscuridad... que no has sido capaz de verlo.
    Puede que tengas razón, pienso. Si así fuera, ¿qué tengo que hacer entonces para poder vivir, para dejar de sentir esta angustia? Solo tú puedes hallar la respuesta a esa pregunta, pues para cada persona es diferente. Pero ¿cómo? TIENES QUE ENCONTRAR AQUELLO QUE TE HACE SENTIR VIVO. TAMBIÉN DEBES DESCUBRIR QUÉ ES LO QUE NECESITAS DE VERDAD, QUÉ QUIERES CONSEGUIR E IR A POR ELLO.

    Volvamos al principio.

    Como dije, cuando pierdes la esperanza en algo, una parte de ti muere, dejando un vacío que, en mi opinión, no se puede llenar con nada más, por mucho que nos empeñemos en intentarlo, y esto es algo que he visto incontables veces en otras personas. La primera clave de vivir es NUNCA PERDER LA ESPERANZA. Y si la pierdes, procura volver a recuperarla. Déjame decirte algo: NADA ES IMPOSIBLE. Lo sé porque lo he podido presenciar. Conseguir aquello que nos proponemos requiere mucho esfuerzo. Nos caeremos 1000 veces. Más de una vez nos sentiremos perdidos. Pero no te preocupes. Eres fuerte. Eres perfectamente capaz de levantarte 1001 veces y seguir tu camino. Puedes ser derrotado en muchas ocasiones, pero si NUNCA TE RINDES, algún día conseguirás la victoria.
    Sin embargo, no todo se puede tener en esta vida. Un claro y típico ejemplo es cuando queremos o amamos a una persona, pero esta no siente lo mismo hacia nosotros, o simplemente busca otras cosas que no son compatibles con lo que nosotros deseamos. Entonces, de nuevo nos asalta esa pregunta: ¿Por qué luchamos, si no sabemos si aquello que queremos lo vamos a alcanzar algún día? Nunca lo vamos a saber hasta que no lo consigamos. Y sí, puede que nunca lo hagamos. Pero recuerda lo que he dicho antes. SIEMPRE va a haber una posibilidad, por pequeña que sea, de alcanzar cualquier meta que nos propongamos. Y hay más de un camino hacia ella. Por ejemplo: si buscamos amor y no lo encontramos en un entorno o en la persona por la que queremos sentirnos amados, entonces simplemente, aunque sea doloroso, debemos buscar el amor en otra parte. Y afortunadamente, siempre lo hay, aunque no sepamos cuándo ni cómo aparecerá. 
    Si queremos sacarnos una carrera pero nos cuesta mucho y suspendemos una y otra vez, si no nos rendimos, al final, a base de esfuerzo y constancia, acabaremos obteniendo el título.
    Así que, desde mi punto de vista, luchar es la única manera de alcanzar nuestros sueños. Si no luchamos, nunca lograremos nada. Solo por esa razón, yo pienso que pelear ya merece la pena. 

    Desde mis años de adolescencia hasta ahora me he dado cuenta de algo: todo depende de la actitud que tengamos en general. Si nuestra actitud es negativa, si nos exigimos demasiado y nos machacamos cada vez que cometemos un error, solo nos perjudicamos a nosotros mismos y todo se vuelve mucho más difícil. Atraeremos lo negativo a nosotros. Por el contrario, si mantenemos una actitud positiva, ocurre algo mágico, pues surgirán miles de posibilidades y oportunidades nuevas ante nosotros. Además, nos sentiremos bien con nosotros mismos a pesar de fracasar en algún intento. Atraeremos cosas positivas. Esto es conocido como Ley de Atracción
    También me he dado cuenta recientemente de que no existen las causas perdidas. Solo aquellas que nosotros consideramos como tal. Hay situaciones en las que podemos elegir entre seguir luchando por algo o abandonarlo, dependiendo de nuestros deseos e intereses. Si escogemos lo primero, siempre existirá el riesgo de no lograrlo o de tener que esperar demasiado para ello. Quizá no queramos sufrir de esa forma porque pensamos que no merece la pena; es entonces cuando decidimos que es una causa perdida.

{4ª parte aquí}

2 comentarios:

  1. Cada vez creo más en ello y así me lo demuestra la vida y mi día a día.
    No creo en "no se puede tener todo". ¿Qué todo? ¿Para quién? Se puede tener todo. Todo lo que uno NECESITA.
    Mi todo no tiene por qué ser el tuyo y viceversa.

    Además, como dice un amigo: "al final a base de insistir tienes que conseguirlo por cojones".

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  2. Estamos de acuerdo. Pero aquí, cuando digo "todo" es todo lo que uno quiera. Por supuesto que podemos tener todo lo que uno necesita, sobre todo porque en realidad no necesitamos tanto. Solo debemos darnos cuenta de ello. De ahí la importancia de conectar con los sentimientos y necesidades de uno mismo, para saber qué es lo que uno necesita.
    Y cuando no lo sé, es como me dijo una amiga: lo pruebas todo hasta saber qué es lo que necesitas y te hace sentir bien.
    Gracias por el comentario, ¡un saludo!

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