jueves, 22 de enero de 2015

Sueño 13: Caza de brujas

Este sueño me recuerda bastante a la historia de las brujas de la serie American Horror Story. Esta vez ni siquiera aparezco en el sueño, soy un simple espectador, como si estuviese viendo una película. Voy tomando la perspectiva de diferentes personajes.
Fecha del sueño: 22/01/2015.

Recuerdo el escenario de una aldea. Parecía que estábamos en la Edad Media, pero no sé en qué época nos encontrábamos realmente. Todo parecía normal. Los habitantes trabajaban duro día a día. Había campesinos, comerciantes, investigadores (matemáticos y científicos), etc.
De vez en cuando, nace una persona diferente del resto: tiene un poder especial. Los demás los tachan de brujos/as, pero lo cierto es que cada una de estas personas especiales solo tienen uno o dos poderes, y a veces son peligrosos. Ese fue el caso de una niña que al llegar a la adolescencia desarrolló la habilidad de infligir daño a los demás. Cada vez que tocaba a alguien, este empezaba a convulsionar del dolor hasta que finalmente lo mataba. Con el tiempo aprendió a controlarlo, y aprendió a utilizarlo también a una corta distancia, sin necesidad de contacto físico. Su padre lo descubrió y decidió mantenerlo en secreto por amor a su hija. Si los demás habitantes la descubrían, la matarían casi seguro. Pero su padre le advirtió que debía mantener sus poderes ocultos o no habría nada que pudiese hacer por ella.
Esta chica consiguió mantener una vida normal durante algunos años. Era de estatura normal, pelo castaño, largo y lacio y tez muy blanca.
Sin embargo, un día, no recuerdo si bien fue porque alguien la descubrió o porque alguien intentó hacerle daño, pero el caso es que la chica montó en cólera y mató a una persona (ahí descubrió que si se enfadaba sus poderes se desataban y no podía controlarlos). Su padre llegó al lugar y le dijo rápidamente: “vete o te descubrirán”. Aunque no la descubrieron, los habitantes empezaron a sospechar al saber de la muerte de esta persona, ya que no era algo normal y no eran muchos habitantes.
La chica, queriendo encontrar su lugar en el mundo, abandonó la aldea antes de que pasase algo más, sin despedirse de nadie, una noche en secreto.
Viajando, no sé durante cuánto tiempo, encontró a un grupo de personas que también viajaban. Eran todos como ella y jóvenes. Cada uno tenía un poder distinto, pero pocos revelaban el suyo. Creían que si permanecían juntos podrían sobrevivir, siempre y cuando se cuidasen las espaldas unos a otros.
Encontraron una especie de casa abandonada en un pueblo, pero un poco alejada del mismo, a las afueras. Decidieron instalarse allí. Fue en ese lugar donde la chica comenzó a tener sus primeras experiencias sexuales (después de todo, estaba aún conociendo su cuerpo). Los demás, cuando hablaban de temas relacionados con el sexo, lo hacían con naturalidad, sin nada que les avergonzase.
Una noche, mientras los demás dormían, la chica se apartó del resto comenzó a “jugar consigo misma”. De repente se escuchó un grito procedente del piso de arriba: “¡La has matado!” Rápidamente, la chica corrió a despertar al líder del grupo, que era un chico joven con el pelo castaño claro, largo y rizado. Llevaba gafas y a primera vista no parecía imponer demasiado, pero tenía carisma y capacidad para el liderazgo.
- ¡Despierta, despierta!- dijo la chica.
- ¿Qué ocurre?
- Han matado a alguien en el piso de arriba.
Algunos también se despertaron en ese momento y fueron a ver qué ocurría.
Al llegar a la habitación, había un cuerpo sin vida; a su lado, de pie, una chica de rasgos africanos, con pelo corto y negro y con rastas.
- Lo siento, no puedo controlarlo- dijo llorando.
- Eres un monstruo- dijo la otra chica.
La chica en cuestión tenía un poder que no podía controlar, se desataba en cualquier momento, incluso si estaba durmiendo. De ella emergía una especie de espíritu maligno, que tenía el aspecto de una cara siniestra de color verde, transparente y etérea. Este ente, cada vez que abandonaba el cuerpo de la chica, buscaba víctimas, a las cuales asesinaba en un segundo. Solo con tocarlas les quitaba la vida. Podía atravesar paredes, techos y lo que fuese sin ningún problema.
Mientras la situación en la casa estaba ocurriendo, mi mente seguía a este espíritu. Vi cómo asesinaba a gente una y otra vez, en el pueblo. Una de sus víctimas era un matemático que acababa de descubrir algo importante en sus cálculos.
Ese es el final. En ese momento me despierto.

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