Este sueño me
recuerda bastante a la historia de las brujas de la serie American
Horror Story. Esta vez ni siquiera aparezco en el sueño, soy un
simple espectador, como si estuviese viendo una película. Voy
tomando la perspectiva de diferentes personajes.
Fecha del sueño:
22/01/2015.
Recuerdo el
escenario de una aldea. Parecía que estábamos en la Edad Media,
pero no sé en qué época nos encontrábamos realmente. Todo parecía
normal. Los habitantes trabajaban duro día a día. Había
campesinos, comerciantes, investigadores (matemáticos y
científicos), etc.
De vez en cuando,
nace una persona diferente del resto: tiene un poder especial. Los
demás los tachan de brujos/as, pero lo cierto es que cada una de
estas personas especiales solo tienen uno o dos poderes, y a veces
son peligrosos. Ese fue el caso de una niña que al llegar a la
adolescencia desarrolló la habilidad de infligir daño a los demás.
Cada vez que tocaba a alguien, este empezaba a convulsionar del dolor
hasta que finalmente lo mataba. Con el tiempo aprendió a
controlarlo, y aprendió a utilizarlo también a una corta distancia,
sin necesidad de contacto físico. Su padre lo descubrió y decidió
mantenerlo en secreto por amor a su hija. Si los demás habitantes la
descubrían, la matarían casi seguro. Pero su padre le advirtió que
debía mantener sus poderes ocultos o no habría nada que pudiese
hacer por ella.
Esta chica consiguió
mantener una vida normal durante algunos años. Era de estatura
normal, pelo castaño, largo y lacio y tez muy blanca.
Sin embargo, un día,
no recuerdo si bien fue porque alguien la descubrió o porque alguien
intentó hacerle daño, pero el caso es que la chica montó en cólera
y mató a una persona (ahí descubrió que si se enfadaba sus poderes
se desataban y no podía controlarlos). Su padre llegó al lugar y le
dijo rápidamente: “vete o te descubrirán”. Aunque no la
descubrieron, los habitantes empezaron a sospechar al saber de la
muerte de esta persona, ya que no era algo normal y no eran muchos
habitantes.
La chica, queriendo
encontrar su lugar en el mundo, abandonó la aldea antes de que
pasase algo más, sin despedirse de nadie, una noche en secreto.
Viajando, no sé
durante cuánto tiempo, encontró a un grupo de personas que también
viajaban. Eran todos como ella y jóvenes. Cada uno tenía un poder
distinto, pero pocos revelaban el suyo. Creían que si permanecían
juntos podrían sobrevivir, siempre y cuando se cuidasen las espaldas
unos a otros.
Encontraron una
especie de casa abandonada en un pueblo, pero un poco alejada del
mismo, a las afueras. Decidieron instalarse allí. Fue en ese lugar
donde la chica comenzó a tener sus primeras experiencias sexuales
(después de todo, estaba aún conociendo su cuerpo). Los demás,
cuando hablaban de temas relacionados con el sexo, lo hacían con
naturalidad, sin nada que les avergonzase.
Una noche, mientras
los demás dormían, la chica se apartó del resto comenzó a “jugar
consigo misma”. De repente se escuchó un grito procedente del piso
de arriba: “¡La has matado!” Rápidamente, la chica corrió a
despertar al líder del grupo, que era un chico joven con el pelo
castaño claro, largo y rizado. Llevaba gafas y a primera vista no
parecía imponer demasiado, pero tenía carisma y capacidad para el
liderazgo.
- ¡Despierta,
despierta!- dijo la chica.
- ¿Qué ocurre?
- Han matado a
alguien en el piso de arriba.
Algunos también se
despertaron en ese momento y fueron a ver qué ocurría.
Al llegar a la
habitación, había un cuerpo sin vida; a su lado, de pie, una chica
de rasgos africanos, con pelo corto y negro y con rastas.
- Lo siento, no
puedo controlarlo- dijo llorando.
- Eres un monstruo-
dijo la otra chica.
La chica en cuestión
tenía un poder que no podía controlar, se desataba en cualquier
momento, incluso si estaba durmiendo. De ella emergía una especie de
espíritu maligno, que tenía el aspecto de una cara siniestra de
color verde, transparente y etérea. Este ente, cada vez que
abandonaba el cuerpo de la chica, buscaba víctimas, a las cuales
asesinaba en un segundo. Solo con tocarlas les quitaba la vida. Podía
atravesar paredes, techos y lo que fuese sin ningún problema.
Mientras la
situación en la casa estaba ocurriendo, mi mente seguía a este
espíritu. Vi cómo asesinaba a gente una y otra vez, en el pueblo.
Una de sus víctimas era un matemático que acababa de descubrir algo
importante en sus cálculos.
Ese es el final. En
ese momento me despierto.

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