viernes, 22 de agosto de 2014

Sueño 8: El castillo y la cuba

Fecha del sueño: Noche del 21/08/2014.

Como suele ocurrir, solo recuerdo algunas partes concretas.
Era un lugar un tanto extraño: se trataba de un hotel que a su vez era un castillo medieval, exterior e interiormente.
Mi estancia allí fue de varios días, no sabría decir cuántos. Una noche me encontraba con dos amigos, Toño y Santi, hablando en un pequeño balcón. Lo único que había eran sillas, y al parecer estábamos bebidos. Era una conversación animada y con risas, y en un momento determinado Santi hizo algún comentario y Toño y yo lo cogimos en volandas llevándolo hacia dentro. El interior era de un color marrón claro, tanto paredes como suelo, un color muy parecido al de la arena, dentro de todo el castillo. En la habitación en la que estábamos no había casi nada salvo una especie de cuba en una esquina tapada con una piedra grande. Destapamos la cuba y sin pensarlo echamos a Santi dentro, entre risas. Para nuestra sorpresa, al hacer esto Santi desapareció. Dentro de la cuba era todo negro y había un vacío. Toño y yo no lo sabíamos, era como un agujero de gusano (muy típico en los castillos medievales) o simplemente era un pasadizo. Yo creí que era lo primero, y empecé a reflexionar sobre lo que habíamos hecho. Si era un agujero de gusano significaba que Santi podría estar en cualquier parte del Universo y por supuesto, si no era la Tierra, estaría muerto. En ese caso no iba a arriesgarme a meterme en la cuba por lo que pudiese pasar, pero me preocupé muchísimo y pensé que quizás habría matado a mi amigo. En cambio Toño apenas le dio importancia. El estaba ahí sentado como si nada.
A la mañana siguiente, en la recepción del hotel había unos franceses que estaban a punto de irse. Allí también estaban mis padres, mis abuelos y mi tía, por alguna razón. Como mi tía conocía el lugar, le pregunté si sabía algo sobre la cuba. Ella me llevó a otra sala muy parecida a la de la noche anterior donde había otra cuba cerrada. Pero allí no había nadie, así que no me servía de nada. Pensé que seguramente Santi no habría ido a parar allí.
Por la tarde, fui a una sala donde había una barra. Detrás de dicha barra estaba una chica a la que yo conocía, un poco más pequeña que yo (cosa de un año o así). Era la hija del dueño, quien por cierto estaba forrado de dinero. La chica tenía el pelo semilargo, rizado y ojos marrones. Era guapa en mi opinión.
Le dije que tenía que hablar con ella y la llevé a un salón contiguo donde había bastante gente charlando en sofás y bebiendo. La chica y yo nos sentamos en un sofá y empecé a contarle que estaba muy preocupado, que Santi estaba desparecido... Pero justo en ese momento vi delante de mí en otro sofá a nada menos que... ¡Santi! Me quedé perplejo. Él me miró y se notaba en su mirada que estaba cabreado.
Lo primero que le dije fue “¡Yo no fui! ¡Fue idea de Toño! ¡No lo sabíamos!”. Él me miró con cara de incredulidad y me dijo “Ya, seguro”, y se marchó.
Sabía que Santi estaba cabreado conmigo por lo que le hicimos, pero ir a hablar con él en aquel momento no sería buena idea. Prefería esperar a que las cosas se calmasen. Tranquilizado por saber que seguía vivo, empecé a coquetear con esta chica y ella sorprendentemente me seguía el rollo (al parecer en los sueños estas cosas se me dan muy bien jeje).
Lo siguiente que recuerdo es estar en una especie de salón de actos con muchos asientos. El dueño del hotel iba a dar una conferencia, y su hija estaba sentada a mi lado.

En ese momento me despierto. Una pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Gracias por tu comentario!