viernes, 9 de diciembre de 2016

Sueño 26: El semblante

Fecha del sueño: 10/11/16.

Recuerdo que estaba con un amigo de la universidad e íbamos de compras. Mi amigo buscaba una tienda que había en una calle llena de comercios. Más tarde descubrimos que dicha tienda había cerrado meses atrás.
Entonces comenzamos a hablar. Vivíamos en un mundo normal salvo por una peculiaridad. A cierta edad, normalmente en la adolescencia (aunque dependía de cada uno) en cada persona se manifestaba un poder, mágico podríamos decir. A dicho poder lo llamábamos "semblante" (como en la serie animada RWBY). Era único para cada individuo y requería de entrenamiento mental para poder utilizarlo. Además, no todos llegaban a tener este poder. A algunos nunca se les manifestaba.
Mi amigo me contó que estuvo investigando sobre cómo despertar el semblante (ya que ninguno de los dos lo teníamos) y dio con una serie de ejercicios que, con la práctica suficiente, se podría lograr manifestar el poder si se encontraba latente en la persona.
Al cabo de un tiempo bastante corto, mi amigo lo consiguió. Su habilidad era la piromancia. Podía generar llamas a través de su cuerpo y darles la forma que quisiera, así como lanzarlas.
Sin embargo, yo estuve mucho tiempo con esos ejercicios y no logré nada. Llegué a pensar que no lo tenía en mi interior.
Una noche, caminaba por una especie de gruta muy oscura cuando alguien se interpuso en mi camino. Me dijo unas palabras, las cuales no recuerdo, y se dispuso a atacarme (tampoco recuerdo cuál era su poder). En aquel momento, seguramente por la adrenalina, conseguí activar mi semblante. Logré crear una espada de rayos eléctricos de color azul y le asesté tres golpes a mi oponente. La sangre brotaba abundantemente y él quedó encogido en el suelo. Si ese hubiese sido mi verdadero poder, probablemente él habría muerto. Pero no fue así. Tras unos minutos, sus heridas se habían curado completamente.
Más adelante comprendí que mi verdadero semblante consistía en crear ilusiones. Podía generar cualquier objeto que deseara y hacer que fuese real durante unos minutos. Si hería a alguien con una de mis ilusiones, la persona sentía el dolor de las heridas (y estas eran visibles), pero todo desaparecía al cabo de ese tiempo.
Viajé por todo el mundo y conocí a más gente con poderes. Una chica podía endurecer su cuerpo y cubrirlo de roca aumentando su tamaño; otro chico podía crear cualquier líquido (lo utilizaba para hacer cerveza principalmente); y más poderes que no recuerdo.

Descubrí con el tiempo que también tenía el poder de activar el semblante de los demás a voluntad, aunque no podía controlarlo a mi favor.

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