lunes, 1 de agosto de 2016

Crítica al sistema universitario español. Parte 1.

    

    Este es un tema del que ya se ha hablado mucho en todo Internet y estaréis cansados de leer y escuchar siempre lo mismo. Pero esta vez no me voy a limitar a decir "lo de siempre". Alguna vez he mencionado que solo me gusta escribir sobre temas en los que creo que puedo aportar ideas nuevas o dar un punto de vista diferente.
    Como estudiante universitario, estoy cansado de ver las injusticias y la falta de unión que presencio día tras día en el sistema educativo de este país, en una universidad pública supuestamente accesible para todos (es lo que implica que sea pública). De manera que he decidido enfocar toda mi rabia y frustración generada por este sistema en algo productivo, y así intentar que los que lean esto reflexionen un poco y con suerte, se consiga cambiar algo a mejor.
    ¿Por dónde debería empezar? Por el principio sería lo adecuado. Me llamo Daniel y tengo 21 años. Hace tres años ingresé en la Universidad Politécnica de Madrid para estudiar la carrera de mis sueños: Ingeniería Aeroespacial. Tuve que mudarme a Madrid, ya que en mi comunidad autónoma no estaba esa carrera. Yo ya sabía que iba a ser muy duro, me habían avisado muchos y estaba mentalmente preparado para ello. Sin embargo, lo que he visto y vivido a lo largo de estos tres años ha sido muy distinto de lo que yo esperaba. 
    Lo primero que me chocó al entrar en la universidad fue el sistema de exámenes, al menos en las asignaturas de primero y la mayoría de las de segundo. Los exámenes tipo test, de los que ya hablé en la primera crítica de este blog, la cual recomiendo leer para saber más: Crítica a los exámenes tipo test . Algunos alumnos creen que se hace así para "filtrar" personas  y reducir el porcentaje de aprobados para que así muchos acaben abandonando y no tener exceso de alumnado. Otros creen que simplemente es para que suspendan más y así recaudar más dinero en sucesivas matrículas de las asignaturas. No obstante, nos ceñiremos a los hechos, a lo que sabemos que es cierto sobre estos exámenes.
    1. En algunas asignaturas, los exámenes contienen preguntas ambiguas que provocan que el alumno dude entre varias respuestas, aumentando así el riesgo de error.
    2. Si se falla una respuesta, se resta puntuación. Esto es comprensible en el sentido de que se quiera evitar que se conteste al azar, pero aumenta mucho las probabilidades de suspender.
    3. Como ya se dijo en la otra crítica, en muchas ocasiones un test no sirve para evaluar los conocimientos de una persona, o al menos es un método bastante incompleto e ineficaz para ello. 
    4. Solo se evalúan los resultados y no todo el desarrollo y esfuerzo que hay detrás, lo cual reitera de nuevo la ineficacia del método. 
    5. Los profesores no corrigen los exámenes, ya que ese trabajo lo realiza una máquina.
    
    Estos hechos tienen como consecuencia un mayor número de suspensos, cuando el alumno muchas veces lleva la asignatura muy preparada. Al ser un sistema incompleto, se dejan muchas competencias sin cubrir. Además, no se valora ni se fomenta el esfuerzo, algo que es imprescindible para conseguir un título. Y peor aún: estudiar y prepararse una asignatura no garantiza el aprobado, sino que depende de lo "inspirados" que estén los profesores a la hora de poner un examen; a menudo, el nivel de un examen no se corresponde con el nivel de preparación que proporcionan los docentes en las clases.
    Como se puede suponer, solo lo anterior ya genera una gran frustración en un alumno, pero queridos lectores, ¡no penséis ni por un momento que esto es lo único que anda mal en la universidad! Tan solo acabo de empezar.

{2ª parte aquí}

    

2 comentarios:

  1. No me cabe la menor duda de lo que planteas, estoy totalmente de acuerdo. Por no repetirme en tu crítica del sistema de exámenes tipo test (que ya me parece selectivo, sectario e inoperante de por sí, sin entrar a analizar lo que motiva su aplicación como metodología evaluatoria), solo puntualizar que en el caso de una materia o asignatura englobada en una carrera sea más técnica o menos, pero donde se debe de valorar el esfuerzo y el aprendizaje acumulado ante todo, no se deberían fomentar este tipo de cribas. No debería ser así. Lo que está claro es que existe un motivo, si no, no se generalizaría el método. Mi caso particular es el de las oposiciones a la administración. Con resultado infructuoso, hace ya años. En ese ámbito, aunque daría para otro debate, se sabe de antemano que se utilizan los tests de forma estable, en algunas oposiciones, si no en la mayoría, incluso para estudiar las asignaturas en las academias, es exclusivo. También conocemos en qué consisten las convocatorias y demás y toda su parafernalia. Aunque no digo que por ello se justifique más que en otro tipo de enseñanza y evaluación. Pero ¡en la facultad...! Las respuestas de desarrollo miden y valoran más justa y equitativamente el conocimiento invertido y estudiado de antemano. Y lo suyo (no sé si depende del Rectorado o de los profesores en primera instancia) sería facilitar el acceso al aprobado, ya que tratándose del hecho de estudiar, quien estudia a conciencia lo hace a conciencia aunque luego se tenga que ver obligado a poner crucecitas en 3 o 4 supuestos opcionales por pregunta.
    Un gusto leerte, dejas bien claro cuál es uno de los varios problemas que tiene el sistema de enseñanza en la Universidad Pública española.
    Saludos.

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    1. Hola,
      Estoy totalmente de acuerdo contigo, Marisa. Creo que no se valora lo suficiente el esfuerzo que realizamos,no solo los alumnos, sino también algunos profesores. Coincido en que las respuestas de desarrollo proporcionan una evaluación más efectiva y completa, aunque las cribas, las tasas de aprobado prefijadas en una asignatura y el "ir a pillar" sigue existiendo en muchos casos sea cual sea el método de evaluación. Sinceramente espero que todos colaboremos y nos movamos para eliminar este sistema industrializado. Tal como menciono en la crítica, somos humanos, no máquinas producidas en serie. No es fácil, pero con voluntad y dedicación todo es posible.
      Gracias por tu aportación y ¡un saludo!

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