lunes, 18 de julio de 2016

Sueño 22: Peleando con la Yakuza


Me encontraba de noche conduciendo mi coche por una carretera totalmente oscura sin ningún tipo de iluminación salvo la luz de la luna. A ambos lados del carril había bosque. Sin embargo, no era un bosque ordinario. Solo había árboles completamente secos, y no eran muy grandes. Además, una extraña niebla los cubría, mientras la carretera estaba despejada.
De repente, un vehículo negro vino de frente y me cortó el paso. Se bajaron 4 hombres, también vestidos de negro, y el conductor me indicó que bajase yo también. Lo hice despacio y con cautela, aunque era como si ya lo hubiese vivido antes. Sabía de antemano lo que iba a pasar en ese momento. Los cuatro sacarían sus armas para matarme, pues pertenecían a la Yakuza.
Anticipándome a mi “visión”, corrí hacia ellos con la finalidad de confrontarlos, ya que iba a morir de todas formas y de esa manera tendría alguna posibilidad de salvarme. El más adelantado de ellos me apuntó con una pistola y disparó. La bala acertó en mi hombro derecho. Era un dolor agudo, pero soportable. Me abalancé sobre él, le di un par de golpes y le quité el arma. Los demás no podían dispararme sin arriesgarse a darle a su compañero.
Cuando conseguí el arma, de pronto era como si fuese un juguete, como si no fuese capaz de herir a nadie con eso. Disparé a mi atacante y a los demás, que corrieron a cubrirse. Creo que no llegué a matar a nadie. Aproveché la situación para huir por los bosques. Se oían tiros a mis espaldas pero ninguno me dio.

Tras un rato corriendo, salí a un pueblo. Veía algunos edificios, pero no divisaba a ninguna persona o vehículo. Aún así, seguí corriendo, pidiendo ayuda a gritos desesperadamente. 

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