domingo, 13 de julio de 2014

Sueño 6: El Paraíso y El Fin del Mundo

Fecha del sueño: noche del 21/06/14.
He estado más de un año sin escribir ningún sueño. Y no es que no los haya tenido. Al contrario, he tenido muchísimos. El problema es que de los pocos que me acordaba al despertarme no tenía tiempo de escribirlos o bien pensaba que no merecían la pena. 

Este sueño tiene dos partes. En realidad son dos sueños, pero el escenario de los dos es muy parecido. Como siempre, hay lagunas y nunca recuerdo el sueño completo.
Primera parte. El primer recuerdo es de una especie de sala en un edificio. Había varias personas: 3 chicos más o menos de mi edad, una chica, mis padres (no sé qué hacían allí) y varios adultos más que no sé quiénes eran, y tampoco creo que tenga importancia. La chica es la única que recuerdo físicamente: de mi estatura más o menos, delgada, pelo más bien largo, liso y castaño oscuro, ojos marrones. Era bastante guapa.
Al parecer los jóvenes empezábamos ese día a trabajar en aquel lugar, que era como una fábrica. No recuerdo cuál era nuestro trabajo, puede que empaquetar objetos, y uno de nosotros estaba en una sala contigua con una máquina que no sé lo que hacía, pero por una especie de cinta transportadora llegaban paquetes de aros de chocolate, tipo “Filipinos”. De vez en cuando yo iba a la otra sala y hablaba con el chico, las conversaciones no me acuerdo. De los que había en el sueño, salvo mis padres, creo que no eran personas que conociese en la vida real (ni siquiera sabía sus nombres).
Mientras trabajábamos, mis padres y los demás estaban observándonos y hablando entre ellos. Nosotros estábamos en lo nuestro, y los dos chicos que estaban en mi sala no paraban de coquetear con la chica, mientras yo permanecía callado. Ella se reía pero no parecía que le gustase ninguno. Entonces, no sé cómo surgió la conversación pero la chica se interesó por mí, ya que no decía nada. Salió el tema de que los otros tonteaban con ella y me preguntó por qué yo no. Entonces yo le dije, textualmente, y acercándome a ella con una sonrisa: “¿Qué pasa? ¿Que porque ellos tonteen contigo y yo no, quiere decir que no me gustas?” A lo que ella sonrió y entonces nos besamos, sin más (sí, delante de mis padres y todo eso, que los sueños no me los invento yo, al menos no conscientemente). Poco después mis padres empezaron a discutir con otros por alguna cosa y yo les dije que sería mejor que se fueran, no vaya a ser que perdiese mi trabajo. Ellos se marcharon y los demás adultos también.
A partir de aquí el sueño es un poco difuso, y lo que viene a continuación no sé si es un sueño dentro del sueño o simplemente un cambio brusco de escenario. Lo que sí sé es que esa noche nos quedamos a dormir en la misma sala todos los trabajadores. Me llegan imágenes a la mente de la chica conmigo, juntos, hablando.
Lo siguiente que recuerdo es una especie de océano, con un agua cristalina, clara, no muy profunda, y un día soleado. Estábamos la chica, un chico que en el sueño era mi amigo y yo. Supuestamente la chica y yo estábamos juntos como pareja. Nos encontrábamos en el extremo de una especie de túnel de paredes blancas, en forma de U y lleno de agua. Todos lo atravesamos: nos sumergimos y salimos al otro extremo, donde estábamos a plena luz del día en lo que parece ser en medio del océano. Comenzamos a nadar bajo el agua mirando el fondo, como si buceáramos (pero sin equipo de buceo, íbamos en bañador). De repente, bajo nosotros apareció un banco de peces muy grandes, casi de nuestro tamaño. Parecían tiburones pero también tenían pinta de inofensivos. Nadábamos junto a ellos y no ocurría nada. En ese momento pasamos por un túnel rocoso, y por alguna razón yo me retrasé con respecto de los demás. Al salir a la superficie, la imagen que vi era unas rocas que sobresalían por encima del agua unos cuantos metros, y yo estaba sobre ellas. Debajo de mí había una especie de pozo grande lleno de estos peces, y más allá estaba el océano abierto. El sueño en este punto comienza a desvariar y a regresar hacia atrás en el tiempo, y no soy capaz de sacar nada con sentido de lo que ocurre.
Segunda Parte. Me desperté en la fábrica, en la misma sala de antes. No había nadie y estaba todo hecho un asco, abandonado. Abrí una puerta y detrás había un balcón que daba a la calle. Lo que vi me dejó impactado: una ciudad completamente en ruinas. La mayoría de los edificios estaban destrozados, la gente vivía como vagabundos en las calles. Entonces llegué a la conclusión de que había estado dormido mucho tiempo, o bien no recordaba nada de lo que pasó antes de despertarme y todo lo demás lo había soñado. Pero sabía que algo sí que era real: la chica. “Tengo que encontrarla”, me dije. Ni siquiera sabía si seguía viva ni cuánto tiempo había pasado desde la última vez que la vi. Pero tenía una corazonada y quería encontrar respuestas. En ese momento, cual superhéroe, me lancé a la calle desde lo que parecía ser por lo menos un quinto piso. Pero antes de llegar al suelo extendí los brazos y planeé. Un hombre me vio y comenzó a aplaudir, como queriendo decir “ese es el que salvará esta ciudad”.


Recorrí las calles en busca de algo conocido, y entonces llegué a una casa, medio derruida pero aún en pie. Esa casa me resultaba muy conocida, y pensé: “¿será mi casa? ¿Será la casa de ella?” Dentro de la casa había alguien. Llamé a la puerta. Me abrió una cara familiar, creo que era el amigo con el que había estado en el sueño. Me dijo “¡cuánto tiempo!”. Por lo visto habían pasado años pero yo seguía igual de joven por alguna extraña razón. Me pregunté qué habría sido de ella. Pero primero debía enterarme de todo lo que había pasado y de las cosas que no recordaba. Mi amigo empezó a contármelo todo mientras íbamos caminando por la calle en busca de más cosas conocidas. Pero antes de enterarme de todo eso, se acaba el sueño. ¡Qué mala suerte!

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